Mira, no tengo una historia épica de película. Nadie me echó de mi trabajo a patadas ni me iluminé bajo una cascada en Bali. Simplemente me cansé. Me cansé de esa vida de oficina que te chupa el alma a cucharadas pequeñas mientras finges que “todo bien, gracias, ¿y tú?”.
Así que un día apagué el Excel, vendí mis cosas (pocas, por cierto) y me largué con una mochila, un portátil y más dudas que certezas. Spoiler: no fue fácil. Spoiler 2: tampoco fue tan terrible como me dijeron.
Hoy vivo viajando. A veces desde Lisboa, otras desde Tailandia. Trabajo analizando mercados digitales para empresas que quieren dejar de hacer el ridículo online. ¿Pinta fancy? A ratos. Pero créeme, también hay días en que maldigo el Wi-Fi de mierda de alguna cafetería perdida.
¿Y este blog? Bueno… esto empezó casi de casualidad. Estaba en Chiang Mai cuando conocí a Anna y Carlos, dos máquinas que ya estaban metidos hasta las rodillas en el mundo de los cursos online. Nos hicimos amigos entre cafés, coworkings y alguna que otra Chang bien fría. Me animaron a escribir, a compartir lo que pensaba sobre esta jungla digital. Les hice caso. Y así nació Digital Talent.
Porque después de quemar más pasta en formaciones que en billetes de avión, sentí que alguien tenía que hablar claro. Y si tú también estás en esa fase de “¿cómo coño sé si este curso vale o me están metiendo otro PowerPoint motivacional?”, échale un ojo a esta guía sin filtros para elegir un curso sin comerte un vendehumo. Te puede ahorrar más de un disgusto (y unos cuantos euros).
Y eso es lo que vas a encontrar aquí: verdades. A veces incómodas. A veces útiles. Siempre reales.
Digital Talent no nació para gustarte. Nació para que no te estafen (más)
No es una web bonita con eslóganes motivacionales. No es un catálogo disfrazado de “reviews honestas”. Digital Talent es un sitio hecho con criterio, con mala leche cuando toca, y con la intención de que no sigas tirando tu dinero en formaciones que valen menos que un tutorial gratuito de YouTube.
Aquí destripamos cursos, analizamos herramientas y ponemos a prueba todo lo que promete cambiarte la vida desde una landing bonita.
Si algo es bueno, lo digo. Si es humo, lo digo más fuerte. No hay favores, no hay scripts de venta ni links camuflados. ¿Hay afiliados? Sí, pero si el curso apesta, te lo aviso igual. Porque yo no escribo para vender, escribo para que no te vendan la moto sin ruedas.
Digital Talent existe porque me harté. Me harté de ver a gente ilusionada invertir en basura digital. Y sí, la mayoría de cursos online no funcionan, y no solo por culpa de los formadores. A veces el problema está en lo que te venden… pero muchas veces también en lo que tú esperas recibir sin leer la letra pequeña.
Y no, no soy un iluminado. Solo soy alguien que ha pasado por ahí, que ha comprado, probado, sufrido, aprendido… y decidió que era hora de hablar claro.
Así que si quieres reviews sin floro, artículos con cabeza, y un sitio donde no te traten como idiota, bienvenido.
Estás en el lugar correcto. Aunque a veces duela.
Vivir viajando no es lo mismo que vivir bien (y lo aprendí a hostias)
Ser nómada digital suena muy guay en Instagram. Playas, coworkings, cafés con latte art… lo típico. Lo que nadie te cuenta es el otro lado: dormir mal, vivir con la mochila medio hecha, trabajar desde sillas incómodas y andar siempre con la ansiedad de “¿dónde demonios estaré el mes que viene?”
Yo estuve ahí. Saltando de país en país cada dos semanas, creyendo que eso era libertad. Hasta que me di cuenta de que me estaba jodiendo la cabeza, el cuerpo y la productividad. No vivía, sobrevivía con Wi-Fi.
Y fue entonces cuando descubrí el slomading.
¿Qué es? Es dejar de correr como pollo sin cabeza. Es elegir un sitio, quedarte un mes (o dos, o seis) y armar una rutina. Comer bien. Dormir mejor. Tener un escritorio decente. Conectar con gente. Respirar.
El slomading no es rendirse. Es hacer que este estilo de vida funcione a largo plazo sin perder el alma en el intento. Te da foco, paz mental y más tiempo para trabajar y disfrutar… sin quemarte.
Hoy vivo así. Me instalo en un lugar, me adapto, me vuelvo parte del entorno. No soy un turista con portátil. Soy alguien que trabaja en serio, solo que no tiene que hacerlo desde un cubículo gris.
¿La clave? No es viajar más. Es viajar mejor.
Trabajo en mercados digitales. No, no vivo de escribir blogs (aunque a veces lo parezca)
Aunque a veces parezca que vivo escribiendo reviews con mala leche, lo cierto es que mi curro principal es otro. Soy consultor en análisis de mercados digitales emergentes.
¿Y eso qué significa? Pues que ayudo a empresas —desde startups hasta corporaciones multinacionales— a entender cómo moverse en mercados online que cambian más rápido que los hashtags de TikTok. Analizo datos, tendencias, oportunidades y riesgos. Les digo qué funciona, qué está muerto, y dónde tienen una oportunidad antes de que sea demasiado tarde.
Lo bueno es que este trabajo lo puedo hacer desde cualquier lugar del mundo. Mientras tenga conexión decente y buen café (aunque lo segundo no siempre se consigue). Y sí, también implica tener reuniones a las 3 AM a veces, porque cuando trabajas con varios husos horarios, tu agenda se convierte en Tetris emocional.
¿Y Digital Talent? Es mi válvula de escape. Mi forma de devolver un poco de claridad a este caos digital. Porque por muy “corporativo” que sea mi trabajo, sigo siendo un tipo que un día cayó en formaciones de mierda y decidió hacer algo al respecto.
Esto no es un hobby. Tampoco un negocio millonario. Es mi proyecto honesto. Porque si puedo evitar que una sola persona pierda su tiempo o su dinero en un curso que no vale ni para envolver bocatas, ya vale la pena.
¿Te suena todo esto? Entonces este blog es para ti
Si has leído hasta aquí, o estás muy aburrido… o algo de lo que cuento te ha tocado una fibra. Y eso ya es mucho decir.
No te voy a prometer que aquí vas a encontrar el curso perfecto, la herramienta definitiva o el camino iluminado hacia tu libertad financiera. Eso te lo dejo a los vendehumo de siempre.
Lo que sí vas a encontrar en Digital Talent es criterio, honestidad y experiencia de verdad. Vas a leer reviews sin filtros, artículos con contexto, y sí, alguna que otra rajada con fundamento. Porque alguien tenía que decir lo que nadie dice: que no todo lo digital vale, que no todo lo que brilla es oro… y que a veces, lo que necesitas es dejar de comprar y empezar a pensar.
Este blog no está hecho para todo el mundo. Está hecho para los que dudan, para los que se han comido ya más de una formación decepcionante, para los que están hartos de promesas vacías con tipografías motivacionales.
Y si tú eres uno de esos, aquí vas a estar como en casa (una casa con Wi-Fi, claro).
¿Tienes algo que contarme? ¿Un curso que huele raro? ¿Una experiencia que te marcó? Escríbeme. No siempre respondo rápido, pero cuando lo hago, no mando un emoji genérico. Lo prometo.




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